Voluntariado en ecoaldeas: Cuidado con los abusos

Una forma de viajar sin dinero y conocer formas de vida alternativas consiste en apuntarse a un voluntariado en alguna de las ecoaldeas repartidas por la geografía nacional (o en el extranjero) que ofrecen esta posibilidad. En principio parece una idea atractiva que podría aportarnos muchas cosas positivas: Una estancia en plena naturaleza, posibilidad de aprender técnicas de cultivo ecológico, talleres gratuitos (cómo hacer pan, yoga… ), contacto con personas con inquietudes similares a las nuestras, intercambio de idiomas, etc. Perooooo, como ya hemos comentado alguna vez por aquí, es muy fácil que se den situaciones de abuso y que lo que vendan como trabajo voluntario se convierta en explotación pura y dura. En mi opinión, 3-4 horas diarias de trabajo (librando sábados y domingos) a cambio de alojamiento, comida y formación (se puede desarrollar en el curso de las propias tareas, en forma de talleres… ), puede ser algo medianamente razonable. Pero ese es mi concepto de intercambio justo… en algunas ecoaldeas difieren notablemente. Por ejemplo, en Ecosalvia (cerca de Santiago de Compostela) el horario de trabajo suele ser de 9 a 13 h y de 17 a 20 h (se libra sábados por la tarde y domingos). Es decir, casi una jornada laboral completa, no me jodas. Otro ejemplo: En la ecoaldea de Los Guindales (Málaga) no sé qué horario de trabajo demandan, ya que no aparece en la web, pero atención a algunos de los requisitos que piden a los voluntarios:

– “Buena constitución física para el trabajo duro en las montañas”
– “Aceptación de ciertas tareas repetitivas necesarias según la estación: como desbroces, leña, etc.”
– “Capacidad para trabajar en solitario, con autonomía y responsabilidad.”

Independientemente de cuál sea el número de horas de curro, parece claro que el voluntario en “Los Guindales” se va a pegar unas buenas palizas físicas en el desempeño de tareas aburridas y en solitario. Y encima, salvo en épocas frías, te alojas en tu propia tienda de campaña, no en el albergue… pero todo sea por la Madre Tierra y por el negocio que se han montado algunos.

En conclusión, si estáis pensando en vivir la experiencia del voluntariado en una ecoaldea, informaos antes de las condiciones de trabajo, con pelos y señales, así como de las intenciones lucrativas que pudieran albergar los promotores (eso ya esa una buena pista). Porque puede que no sea más que un negocio de turismo rural disfrazado de ecoaldea happy-flower…

 


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