Truco matemático muy sencillo para tomar decisiones emocionales

El truco en cuestión lo he obtenido del libro “A cara o cruz”, de Jeffrey S. Rosenthal, un matemático canadiense cuyos trabajos se centran mayoritariamente en la teoría de la probabilidad. Se trata de hacer uso de funciones de utilidad para tomar todo tipo de decisiones, lo cual en principio suena bastante intimidatorio, pero con un pequeño ejemplo veremos que no es para tanto:

Imaginad que en vuestro trabajo hay una persona que os gusta mogollón (pensemos que no está comprometida para no complicar el asunto) y os estáis planteando invitarla a un concierto de rock el sábado por la noche. Pero justo cuando vamos a llamarla por teléfono nos entra cagalera: ¿Y si yo no le intereso? ¿Y si le mola otra persona? ¿Y si me suelta algo desagradable? Entonces decidimos que la probabilidad de que NO me mande diplomáticamente a la mierda es del 10%… ¡vaya! puede que no deba hacer esa llamada.

¡No tan rápido! Vamos a utilizar las funciones de utilidad y tomaremos la decisión final aplicándolas al dilema. Decidimos que si esa persona acepta mi invitación, la cita será maravillosa y hasta podría cambiar mi vida. Le doy un valor de utilidad de +1000. Si por contra, declina mi invitación, me llevaría un chasco importante, pero no sería mucho peor que no llamar nunca. En ambos casos (no llamar jamás y llamar con rechazo), me quedo sin poder disfrutar de esa velada inolvidable. Entonces paso a asignar un valor de -50 a la situación de hacer la llamada y obtener un no por respuesta, ya que la vergüenza y los nervios no serían tan terribles después de todo.

Entonces, ¿cuál es el valor de utilidad medio para esa llamada? Si hemos dicho que el 10% de las ocasiones conseguiríamos +1000, multiplicamos 1.000 por ese 10%, lo cual nos da +100. Y un 90% de las veces tendríamos -50, por lo que -50 x 90% = -45. Como quiera que +100-45= +55 (utilidad media positiva), concluyo que tengo que hacer necesariamente esa llamada, ya que como media saldremos ganando. El resto de la historia lo dejo a la imaginación calenturienta de cada uno… y por supuesto, los valores a utilizar son subjetivos, cada uno debe pensar en los suyos propios y calcular su función de utilidad personal.


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