Sobre la presión social de aprender inglés por cojones

Desde esta web hemos venido difundiendo a lo largo de los años un buen número de recursos gratuitos para aprender inglés, ya que la demanda por parte de nuestros usuarios de tales recursos es realmente notable. Se puede decir que el aprendizaje del inglés, la lengua franca internacional, es la gran asignatura pendiente de mucha gente y uno de los propósitos-estrella a la vuelta de las vacaciones de verano y con la entrada del año nuevo. Y es que la presión social para aprender inglés es tremenda.

Es cierto que un buen dominio del inglés mejora nuestras oportunidades laborales, pero creo que nos flipamos un poco. Solo tenéis que hacer un recuento del número de ocasiones en que habéis tenido que utilizar dicho idioma en el ámbito laboral… apuesto a que muchos de vosotros jamás habéis hecho uso de él en vuestros trabajos. Por supuesto, en cierto sectores profesionales es necesario (y si hablamos de emigrar al extranjero, ni te cuento), pero en muchos otros no… y sin embargo, exigen el inglés como parte importante del CV.

En cuanto a viajar al extranjero, ya sea por motivos profesionales o lúdicos, hay que reconocer que la utilidad del inglés es máxima, tal es su carácter de lengua franca del mundo. Pero tampoco veo yo que sea algo imprescindible en viajes turísticos organizados, donde el turista cuenta con asistentes que hablan su idioma.

No me malinterpretéis… aprender inglés (y cualquier otro idioma) es sumamente positivo y enriquecedor. Entiendo que debería ser un aprendizaje libre y basado en motivaciones culturales. Pero se ha impuesto como una obligación que está provocando muchas frustraciones y un gasto monetario desmesurado. Conozco personas de mi entorno, con escasa habilidad para los idiomas, que llevan lustros despilfarrando pasta en academias privadas, cursos de Vaughan, etc, y a día de hoy no hablan una mierda de inglés. Y ahí siguen, con sus altibajos, dándose cabezazos contra un muro llamado realidad. Aunque bueno… al fin y al cabo se trata de adultos tomando sus propias decisiones. Lo que es sangrante es la presión que reciben niños en edad escolar, cuyos padres los obligan a asistir a clases en costosos centros privados -cuyos resultados son más que dudosos- en horario extraescolar, con el objetivo de que hablen inglés desde edades tempranas. Y si a eso le añadimos el fiasco de los colegios bilingües, asunto que daría para hablar largo y tendido, apaga y vámonos.

La enseñanza del inglés es un negocio muy jugoso, un negocio que se sustenta en una necesidad impuesta que trae de cabeza a mucha gente que ya no sabe ni qué hacer para adquirir siquiera un nivel intermedio que les permita manejarse con cierta soltura. Los anglosajones son los principales beneficiarios de este despropósito lingüístico. De hecho incluso se permiten exportar profesores nativos a todos los lugares del planeta, sin ningún tipo de formación en enseñanza de idiomas (intentad enseñar español en USA sin estudios de Filología o un Máster ELE, ya veréis… ). Es por ello que soluciones obvias como establecer el esperanto como idioma internacional oficial jamás podrán prosperar… simplemente hay demasiados intereses creados…


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