¿Por qué realmente los comercios establecieron precios de 0,99 en vez de 1?

¿Por qué hay tantos artículos que se venden a 2,99 euros y tan pocos a 3? Lo tentador es atribuir este fenómeno a la irracionalidad del consumidor, el cual solo percibe el primer dígito del precio y cree que 2,99 euros son solo “dos euros y pico”, en lugar de tres euros. Esta explicación es tan evidente que todo el mundo la cree a pies juntillas. Podría ser cierta, pero existe una explicación alternativa que deberíamos considerar:

El fenómeno del precio de los 99 céntimos parece haber sido común por primera vez en el S. XIX, poco después de la invención de la caja registradora. Dicho invento permitía registrar cada venta, lo cual es muy importante si crees que tus empleados te roban… pero en realidad, si no registran una venta y se guardan el dinero en el bolsillo, estamos en las mismas. Peroooo, ¿y si establecemos un precio de 99 céntimos en vez de 1? En ese caso no hay más remedio que darle el cambio de un céntimo (si me pagan con un billete de un dólar), por lo que el empleado tiene que abrir el cajón de efectivo de la caja registradora, lo cual no puede hacerlo sin marcar la venta. De esta manera un precio de 99 céntimos o centavos obligaría al trabajador a ser honrado, aunque sabemos que existen métodos para continuar robando (al menos añadimos un nivel de complicación al sisador).

Fuente: El economista en pijama (Steven Landsburg)


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