Por qué la música actual es una basura

“No hace falta ser ingeniero para saber que la música está en peligro de extinción, casi a punto de morir. No tienes más que ver las listas de los 40 principales donde famosillas de realities escalan los puestos más altos con su repelente reggaeton. Personas que no saben ni afinar una nota pero que gracias al Auto tune y a ser hijos de folklóricas tienen éxitos que no merecen, mientras músicos callejeros con talento de verdad son tratados de mendigos y echados por la policía.”

Así de contundente comienza la introducción del libro de Verónica Fragoso La música ha muerto (o como resucitar la buena música), un interesante ensayo sobre cómo está la industria musical hoy en día, por qué hemos llegado a esto y cómo revertir la situación actual. Además contiene un amplio glosario sobre recomendaciones musicales de todos los estilos y casi todas las épocas, recursos para músicos, algunos consejos básicos a bandas y solistas para triunfar, blogs y fanzines musicales. Lo tenéis en descarga gratuita en Bubok; también podéis adquirirlo por 8,50 euros en papel en la misma plataforma editorial.

En cuanto al título de este post, debo decir que con “música actual” me refiero a la típica música comercial, producida con criterios industriales (lo que se suele escuchar en los 40 principales, vamos) y dirigida mayormente al mercado adolescente. Soy consciente de que existen grandísimos músicos y bandas, cuyo talento nunca será conocido por el gran público, que deben sobrevivir tocando en la calle, bares de copas o en modestas salas de conciertos. Lamentablemente la industria no busca la promoción de la buena música, sino la fabricación de un producto de fácil consumo, que sea vendible; y ya de paso difunden, sin demasiada sutiliza, un modelo cultural que responde a la ideología neoliberal dominante, con el fin de consolidarla y perpetuarla. Y así estamos como estamos…

 


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