Por qué debes rodearte de libros y mandar las pantallas a la mierda

Hace más de medio siglo unas cuantas novelas sobre los totalitarismos nos advertían contra la hegemonía de las pantallas y el declive de los libros, lo que lleva al empobrecimiento del léxico de la población y por ende a mayores dificultades para pensar. Hablamos de Fahrenheit 451 (Ray Bradbury) y 1984 (Orwell), clásicos de la literatura universal que profetizaban unas sociedades donde los gobiernos prohibían los libros e imponían el limitado lenguaje de los medios audiovisuales (las pantallas).

Efectivamente, la televisión prioriza la espectacularidad de las imágenes, las cuales se suceden a gran velocidad dando la sensación de que ocurre algo cuando en realidad no ocurre nada. Nos muestra muchos árboles, pero no nos permite tener una visión nítida del bosque. Sin duda una excelente herramienta de control e idiotización colectiva a la cual se han añadido internet y los smartphones.

Terminamos adoptando las palabras y expresiones que se repiten de forma cotidiana en los medios televisivos, privándonos de un marco reflexivo más amplio que nos permitiría ser ciudadanos críticos en vez de borregos sumisos. Por eso necesitamos leer libros (sea en el formato que sea), para construir un edificio de conceptos con el cual definir y entender la realidad que nos rodea. Para no dejarnos influir por los estereotipos con los que los políticos y las corporaciones nos machacan en la televisión. Para que no nos manipulen los “vendemotos”.

Fuente: “Sobre la tiranía”, de Timothy Snyder. Veinte lecciones que aprender del Siglo XX.


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