No dejes nada en el plato, que hay niños africanos que pasan hambre

Es innegable que en África y muchos otros lugares del mundo hay niños que pasan hambre. Tal hecho se ha utilizado y se utiliza mucho en el empleo de técnicas de chantaje emocional con los críos que no se terminan toda la comida, de tal manera que se les hace sentir culpables por su falta de apetito al vincular falazmente dicha inapetencia con la injusticia del hambre en el mundo. Esta “genial” idea se remonta a la campaña estadounidense del “Club del Plato Limpio”, del año 1917, cuyo objetivo era el de reducir el despilfarro de recursos durante la Primera Guerra Mundial.

El resultado final de este hábito doméstico ha sido el de crear una o dos generaciones de chavales que ven una inmoralidad en el hecho de no finiquitar toda la comida que hay en el plato. Pero tenemos un problema: parte de la obesidad infantil y juvenil que impera en nuestras sociedades se debe al tamaño de las raciones, las cuales han crecido en las últimas décadas de forma importante junto a una vida más sedentaria. Por ejemplo, en Estados Unidos las raciones de cereales que consumen las familias son un 20% más grandes y se sirven con un 30% más de leche que hace dos décadas.

En las conclusiones de un estudio de la Universidad de Cornell, del año 2008, se sugería que los críos que dejan comida en el plato aprenden a prestar atención a los avisos que el cuerpo les envía cuando están saciados. Por contra, los niños que dejan el plato “limpio” adquieren el hábito de comer en exceso. Después de todo quizá lo inmoral sea sobrealimentar a nuestros hijos mientras buena parte de la humanidad pasa hambre…

Recomendación: Dejar de chantajear a los niños y reducir el tamaño de las raciones, permitiéndoles decidir si repetir o no.

Fuente: Manual para padres quisquillosos, de Ken Jennings (la verdad tras lo mitos, leyendas y advertencias que se pasan de padres a hijos)


2 comentarios

  1. Cecilia   •  

    ¿Y que tal si les dejamos a ellos servirse la cantidad que se vayan a comer o al menos decidir cuánto se les sirve? Así van aprendiendo a calibrar cuánta hambre tienen y se tira menos comida a la basura.
    Estaría bien que empezáramos a confiar en el hambre que tienen los niños como medida de cuánta comida necesitan. Los adultos tampoco comemos cuando no tenemos hambre.

  2. Latiavero   •  

    Yo tenía una tía muy gorda que le encantaba comer y la muy p*** me echaba más comida de la cuenta, encima me metía miedo y me hacía comer más rápido de lo que podía y me soltaba la frase de que hay niños pasando hambre. A mí me da mucha pena que los niños pasen hambre, pero eso no quiere decir que haya que sobrealimentarse. Yo no tengo la culpa del hambre en África, de hecho, se echaba la culpa a los blancos de la pobreza en África, pero ahora sus gobernantes son negros y son igual o más corruptos. La maldad no es cosa de raza, es algo universal.

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