La moda de los tatuajes y el mosqueo de Loquillo

Cuando yo era jovencito los tatuajes (hoy conocidos como “tatoos”, qué le vamos a hacer) no estaban de moda. Era más bien coto cerrado de marineros, legionarios, tribus urbanas, alternativos, prostitutas y otra gente de vida disoluta y dudosas adscripciones. El tatuaje era un medio con el cual manifestaban al resto del mundo su no pertenencia al rebaño; eran individuos singulares que funcionaban con otras reglas. En suma, tatuarse era algo que molaba y que te proporcionaba un aura de distinción. Pero todo eso cambió… el capitalismo absorbió esta cultura del tatuaje y los piercings y la extendió por doquier al ritmo frenético de las cajas registradoras. Los encargados de popularizar el producto fueron las celebridades del momento: estrellas del deporte, cantantes pop, actores de cine, e incluso concursantes de realities… el efecto imitación hizo el resto y hoy en día hasta el tonto del pueblo exhibe orgulloso un tribal en la chepa o el careto de su tía-abuela en una nalga. Lo que antes era algo transgresor que te distanciaba del resto de los mortales se ha convertido en un bien de consumo más. Una vez más, lo contracultural es objeto de negocio masivo y pierde su significación original.

Bueno, pues todo este rollo que os he metido viene a cuento por las quejas de José María Sanz Beltrán, alias Loquillo, veterano cantante español de rock and roll, el cual parece estar bastante molesto con toda esta situación. El personaje explica por qué hoy no se haría un tatuaje. Ahora bien, cabría entonces preguntarle qué haría hoy si tuviese 18 años y quisiera ser diferente: ¿Se pondría un casco de centurión romano y lamería en público una escobilla de WC? ¿Acudiría a diario a la biblioteca de su barrio para leer a los grandes clásicos? (joder, al final quienes lean un libro al mes van a ser los más raros). No dice nada al respecto, pero deja muy claro que le molesta tener que compartir una de sus señas de identidad con la plebe. Se siente, Loquillo… se siente…

La verdad es que tiene gracia. La gente busca como gilipollas adquirir marcas distintivas para destacar frente a los demás, pero cuando el mercado entra en escena y se propaga el uso de estas marcas o señales en un porcentaje amplio de la población, dejan de cumplir su función y volvemos al punto inicial de búsqueda. Es un bucle infernal donde una vanguardia de pedantes huye siempre de la gran mayoría imitadora, sin poder darle esquinazo de forma definitiva. En cierta manera todos son ovejas del mismo rebaño, cada cual cumpliendo el guión que le ha tocado. Tú también, Loquillo.

Decía Erich Fromm que en el mismo momento en que comenzamos a servirnos de bienes materiales (tatuajes incluidos) para definir nuestra propia identidad, nos abocamos a una incesante ronda de insatisfacciones. No puedo estar más de acuerdo…


4 comentarios

  1. F. Sebastian   •  

    Ya loco pero se podria extrapolar todo este asunto al de los eruditos q viajan en limousine y beben don perignon entre un largo etc que tu bien conoces y consumes…y eso antiguamente era como bien dices tu, un signo de diferenciacion social y ciertamente exclusivo. Ahora resulta que todo el mundo quien mas y quien menos ya sea para dar la nota o para aparentar en una despedida d solter@ viaja en ese tipo d vehiculo o contrata una habitacion en un 5 estrellas a un precio irrisorio…en fin todo se prostituye antes o despues…salud.

  2. Juan Carlos Garcia Cueto   •  

    No es el loco santo de mi devoción, pero estoy totalmente de acuerdo en todo lo que dice sobre este tema. A mi los tatuajes me gustan desde niño y tengo varios en la piel y me revienta ver a canis, chonis y tarados de realitys y demás basura verlos lucir tatuajes porque es lo que mola. Tengo amistades que se dedican al mundo del tatuaje y tengo visto a gente que va para el estudio diciendo que se quieren hacer un tatuaje pero que no tienen ni idea de qué se quieren hacer pero se quieren tatuar porque es lo que mola.
    Yo personalmente mis tatuajes son fragmentos de mi vida, mi hijo, amigos muertos, personajes de libros con los que me identifico etc. Pero me molesta infinito elevado a infinito infinitas veces ver a tanto gualtrapa tatuado sin saber lo que se quiere tatuar ni lo que significa solo lo hacen porque es lo más in.

  3. Duruelo   •  

    Tener un tatuaje antiguamente era signo de baja condición social o de ser un hombre. El típico tatuaje de exlegionario o malandrín, gente que estuvo en la carcel o que pertenecía a una mafia. Quizás la mili. Pero para de contar.

    No nos basta con la ropa donde hay gente que se compra camisetas para dejar claro su mensaje. Hay que ensuciar la piel. Especialmente en inglaterra y Alemania hay mucha gente que tiene tatuajes de mal gusto: telarañas, calaveras, banderas cutres del equipo de futbol, nombres en japones o chino…. Obviamente se puede hacer un tatuaje uno de buen gusto pero donde no hay arte, hay borreguismo hay moda. Hay aburrimiento urbano y social. Todo el mundo lo hace. Hay masa y tal vez poca personalidad.

    Los famosos y futbolistas que parecen que tienen la piel como el mono de publicidad de la formula 1 de Alonso. Qué sentido tiene. es agresivo y destruye el misterio. A la gente se la conoce por su personalidad y alma no mostrando cartelitos de forma pueril.

    Famosos, futbolistas, artistas etceteras muchos de ellos tan listos ellos, se tatuan el nombre de la pareja para sufrir una ruptuta a los dos años.

    Tatuajes que no quieren decir nada en muchos casos. Otros se tatuan y no se ven el tatuaje pero tenemos que sufrir con el grafiti urbano en las pieles de una persona. El buen gusto ha desaparecido.

    Yo tomo que los que se hacen tatuajes no son inteligentes ni gente respetuosa con los demás. Con tatuajes si viajas a Japón no podrás entrar ni bañarte en un Onzen está prohibido, si lo llevas te relacionaran con la mafia o con un ser friki. Y si quieres opositar es un impedimento en España. No se borra, sólo utilizando el mismo proceso.

    La gente en sus miserables vidas anhela ser un marinero un viejo lobo de mar que tenga tatuajes y contar por qué tiene un tatuaje. Y estan vanal la decisión y contenido que da verguenza ajena.

    Y las modas van y vienen tal vez en 10 años se vea horriblen los tatuajes, pero antaño el tatuaje indicaba que eras un tarambana por algún hecho pasado importante hoy se lo hacen los pijos para enseñar un dibujo trasnochado del tatuador de turno que se creen macarras pero son unos hijos de papá.

    Primero se vive la vida después el tatuaje sino hay vida para qué tatuarse.

    Para todo, ya lo escribió el mayor filósofo del siglo XX nacido en Madrid de corazón abulense y de residencia en Boston, me refiero a Jorge Santayan el más sensato de los filósfos que he leído y era de por aquí.

    Escribió algo como esto. “La moda es algo bárbaro, porque produce la innovación y la imitación sin razón y sin beneficio.”

    Da que pensar. Ojalá los frikis o pijos se tatuaran esta frase en sus irrespetuosas pieles publicitarias.

    saludos

    Y gran blog.

    Te leo muy frecuentemente.

  4. Belore   •  

    Suena como una maruja rica trasnochada, esas q si ven q la gente normal vestir “sus marcas” ya no las compran…

    Típico, ir de guay y no llegar a chachi… bu-eeeeno….

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