La estafa de la dieta alcalina

Hoy traemos información de un engaño que está arrasando en los últimos tiempos: la dieta alcalina o del PH. Hablamos de una creencia dietética, sin ninguna evidencia científica, basada en la delirante idea de que disminuir la hipotética acidez que producen los alimentos, contribuye a mejorar nuestra salud. Sus promotores, que se están forrando a base de vender libros y dar charlas, sostienen que esta dieta es perfecta para adelgazar, prevenir el cáncer, fortalecer los huesos, etc. Vamos, la repanocha. Por supuesto, unos conocimientos mínimos de química básica nos ayudarán a entender por qué los fundamentos de este “invento” no se sostienen. El divulgador Mauricio Schwartz, una vez más, con un lenguaje llano y accesible, desmonta esta patraña en un vídeo que recomendamos difundir a los cuatro vientos:


7 comentarios

  1. teresa   •  

    Yo la hice y me fue muy bien, el problema es que no soy constante.
    Dejer de tomar protectores de estomago y las analaticas ni el medico se lo creia de lo bien que me fue.
    Tengo que hacer proposito de volver hacerla

  2. Rosa López Monís   •  

    El que no tiene ni idea es este señor, con todos mis respetos, soy bióloga molecular y máster en análisis clínicos, máster en dietética y dietoterapia. Como muy bien dice este señor en el estómago los alimentos salen con un pH de 6, incluso 7, gracias a las sales de bicarbonato que produce el cuerpo ¿y saben de dónde sacan los minerales para producir estas sales? De nuestras propias reservas de minerales de nuestro tejidos, de nuestros huesos. Cuando hablamos de dieta alcalina hablamos de aportar sales minerales ricas en magnesio, sodio, potasio, calcio, es decir… para mantener nuestras reservas en buen estado… y como pide que hablemos como ciencia y yo me considero que hablo siempre con ciencia de respaldo aquí le dejo artículos científicos que muestran la efectividad de la alcalinización. Y perdone es la sangre la que está en el rango de pH que usted describe, el citoplasma celular es neutro, 7. Por supuesto que poseemos mecanismo para regular el pH, el problema es que predominan los alimentos con minerales acidificantes, la contaminación… Es cierto que hay mucho charlatán que sin estudios quiere ganar dinero, pero no es justo que nos metan a todos en el mismo saco.

    Las sales alcalinizantes son una de nuestros mejores aliados para ayudar a que el proceso de alcalinización-oxigenación de nuestros tejidos sea más eficiente y rápido.

    No son mas que una mezcla de bicarbonato de sodio, bicarbonato de potasio, bicarbonato de calcio y carbonato de magnesio. A muchos les parece ridículo que con unas simples sales se pueda mejorar tanto la salud de enfermos renales, diabéticos, digestivos o incluso cáncer. Vamos a dar fundamentos con base científica a continuación.

    Bien pues para empezar, los riñones producen al día una media de 250 gramos de bicarbonatos para alcalinizar nuestra sangre, que debe mantenerse en un pH de 7,365 como ya sabéis. En el año 2009, científicos británicos del Hospital Real de Londres descubrieron mientras trabajaban en un programa de investigación, que la enfermedad renal crónica o Insuficiencia Renal Crónica (IRC) podría ser mejorada con el uso de nada más que el simple bicarbonato de sodio. Estos hallazgos fueron publicados por primera vez en la Sociedad Americana de Nefrología, en julio del 2009 y a día de hoy se considera unos de los hallazgos más importantes en enfermedad renal.

    Pero no solo el riñón secreta bicarbonato, también lo hace el páncreas, El páncreas secreta entre 1500 y 3000 ml diarios de un líquido isoosmótico alcalino de pH 8, con unas veinte enzimas. El jugo pancreático se compone principalmente de agua, sales minerales y varias proteínas. Entre los principales componentes inorgánicos se encuentran el sodio, potasio, cloruro, calcio, cinc, fósforo y sulfato, aunque desde el punto de vista fisiológico el bicarbonato es el ion de mayor importancia segregado por el páncreas, el cuál segrega entre 120 y 300 mmol diarios de bicarbonato, cuya función es neutralizar el quimo ácido proveniente del estómago y proveer el pH adecuado para el funcionamiento de las enzimas pancreáticas.

    La mucosa gástrica protege al estómago de los jugos gástricos ácidos en la que las células superficiales de la mucosa producirían una capa mucosa de hasta de medio milímetro de grosor. Sin ella estómago quedaría completamente desprotegido. Además, estas células segregan bicarbonato (hidrogenocarbonato) que sirve asimismo de protector estomacal. Así, el bicarbonato se acumula en la capa mucosa y debilita la acidez de los jugos gástricos. Por tanto pues el bicarbonato también es secertado por el estómago.

    Los jugos gástricos son un líquido acuoso que contiene principalmente:

    Ácido clorhídrico (con valores de pH de 1,5 a 2)
    Pepsina (una enzima digestiva)
    Factor intrínseco
    Mucosas
    Bicarbonato
    La bilis, la secrección contiene en su composición una secreción mucosa, llamada mucina, muy rica en bicarbonato.

    Pero también en el eritrocito encontramos bicarbonato. El CO2, dióxido de carbono, reacciona con el agua formando el ión bicarnonato, (HCO3-) y protones ácidos (H+), por medio de la anhidrasa carbónica. Los H+ generados se unirán a la desoxihemoglobina. El HCO3- generado difunde hacia el plasma en contratransporte con Cl- . A ésto se lo llama Shift de Cloro. En el pulmón el proceso es inverso, el HCO3- reingresa al eritrocito. Por lo que el CO2 es un gas y forma bicarbonato, que es una partícula osmóticamente activa (que atrae agua), lo que produce la entrada de agua al eritrocito en el extremo venoso lo que produce su hinchazón característica a este nivel. El bicarbonato es el más importante buffer del organismo ya que el organismo puede regular su concentración a nivel pulmonar y renal.

    También sabemos que la hemoglobina es el principal buffer de la sangre, por lo que una hemoglobina baja es un indicativo de acidez.

    Estudios realizados en la Universidad de Bari en Italia demostraron claramente que una característica de todos los tumores, independientemente de su origen o de fondo, es su ambiente ácido. De hecho, la progresión del tumor aumentó con un pH ácido y la hipoxia que ese pH conlleva o lo que es lo mismo, o un nivel bajo de oxígeno.

    Un estudio realizado por la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, investigó la ingesta de dos componentes uno de ellos, bicarbonato, en momentos distintos, a lo largo de 4 semanas, entre 13 nadadores masculinos de la misma formación que practican el estilo 100m libre.
    Los participantes ingirieron ocho cápsulas de bicarbonato al día en intervalos de 1,5/2 horas, por lo que se consumía 4,8 g diarios. A los 60 minutos antes de nadar, los participantes ingerían el suplemento de bicarbonato o el complemento placebo. Los resultados indicaron una importante mejora en el tiempo de natación durante la segunda prueba, estilo 100 m, tras la suplementación del bicarbonato, con una disminución de 1,5s. Con lo que podemos comprobar como el bicarbonato mejoró la oxigenación de los atletas.

    Otras Investigaciones recientes sugieren que la administración de bicarbonato de sodio de forma intravenosa puede mejorar significativamente el pH y la presión parcial de dióxido de carbono, PCO2 en niños con asma de riesgo vital. De hecho en muchas ocasiones se encuentra una acidosis metabólica en pacientes con asma, como podéis ver en este estudio realizado en Francia.

    En China, en otro estudio que podéis ver aquí, se vio como con purificando la sangre de pacientes con asma severo, con bicarbonato y lactato, dichos pacientes mejoraban.

    Con lo que la capacidad de oxigenación del bicarbonato queda demostrada, de hecho solo hay que entender y estudiar la bioquímica de la respiración para entender esto. Una vez más vemos como alcalinizando somos capaces de oxigenar. Y si entendemos la bioquímica de una célula cancerígena, con su ambiente ácido, no es tan difícil entender que una simple sal como el bicarbonato puede ayudar y mucho, evitando el crecimiento del tumor, somos pura biología.

    En la Universidad de Arizona, han usado bicarbonato de sodio, como un posible tratamiento para el cáncer. Robert J. Gillies y sus colegas han demostrado que el tratamiento de ratones con bicarbonato de sodio, para alcalinizar la zona alrededor de los tumores deterioraba el crecimiento de algunos tipos de cáncer. Podéis ver es estudio aquí. Estos mismos investigadores además mostraron que el bicarbonato de sodio oral aumentó el pH de los tumores y redujo la formación de metástasis espontáneas en ratones con cáncer de mama, además de reducir la tasa de afectación ganglionar. Podéis ver el estudio aquí.

    Cabe destacar que la neutralización de la acidez del tumor con la monoterapia con bicarbonato no solo deteriora el crecimiento de algunos tipos de cáncer en ratones ,sino que además produjo un aumento de la infiltración de células T. Los investigadores concluyeron: “En general, nuestros resultados muestran cómo elevar el pH intratumoral a través de un tampón de terapia sencilla puede mejorar las respuestas a la inmunoterapia, con el potencial para la traducción clínica inmediata”.

    Otro estudio realizado en Oslo, concluyó que un pH extracelular ácido promueve la metástasis de células de melanoma humano en ratones desnudos atímicos. Podéis verlo aquí.

    Así que si, esto es ciencia, le pese a quién le pese. Barata si, tal vez por ello hay pocas investigaciones sobre ello y me haya costado una tarde entera encontrar el respaldo científico que necesitaba, para defender lo que ya la práctica diaria me había enseñado que funcionaba.

    Rosa López Monís. Bióloga Molecular. Máster en Análisis Clínicos. Máster en Dietética y Dietoterapia. Microscopista celular. Estudiante del Grado de Nutrición Humana y Dietética.

  3. juanma   •     Autor

    Pues no sé qué ha pasado, no te salen los enlaces a los estudios que aludes.

  4. Lola   •  

    Olé Rosa!!!!

  5. juanma   •     Autor

    Al final he tenido que buscarme la vida y localizar el enlace al estudio de la Universidad de Arizona, que es el que más ha llamado mi atención (y tb por falta de tiempo, pues la parrafada de Rosa exige mucha dedicación). Bueno… no he podido (todavía) conseguir todavía la opinión de alguien con formación científica, alguien que pueda emitir un juicio objetivo. Pero lo que sí sé, y Rosa debería saber también, como bióloga molecular que dice que es, es que en ciencias médicas un estudio aislado siempre debe ser tomado con precaución. Para extraer conclusiones concluyentes se hacen metaanálisis y revisiones sistemáticas. Es un campo de la ciencia en extremo delicado. Y si encima estamos hablando de ratones, ni te cuento ¿cuántas veces se han hecho estudios con animales cuyas conclusiones no han sido confirmadas en el ser humano? ¡Infinidad de veces! Así pues, me parece extremadamente imprudente ampararse en un estudio aislado (con ratones, no lo olvidemos) para avalar ciertas hipótesis delirantes. Cuando contemos con esos metaanálisis y el consenso de la comunidad científica, podremos decir que el bicarbonato cura las almorranas y lo que haga falta. Mientras tanto solo hay aire y muy poca vergüenza.

  6. juanma   •     Autor

    Sobre el estudio de la Universidad de Arizona me ha llegado esta información de los mismos autores pero dos años después…
    «Our findings suggest that chronic use of oral bicarbonate as a cancer intervention is limited.»
    «Chronic application of oral bicarbonate at doses higher than 0.5 g/kg/day is predicted to induce systemic alkalosis.»
    O sea, que ni ellos tienen claro que funcione, y encima si tomas la cantidad necesaria te mueres. En fin… me pregunto por qué Rosa, supuesta bióloga molecular, ha omitido esta información. Coger solamente lo que nos interesa, sin buscar si existen otros estudios que apunten en dirección contraria, es cualquier cosa menos científico.

    El enlace: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3125283/

  7. Verónica   •  

    Yo creo que al final de lo que se trata es de comer más o menos sano, pero eso no quita que de vez en cuando te puedas dar un capricho y meterte unos pasteles un chuletón o una crispy burguer entre pecho y espalda. Hay alimentos que son más sanos, pero también acidifican. Y no sólo acidifican los alimentos, sino las emociones. Sé de gente que come ecológico y vegetariano y está peor que muchos omnívoros, porque tienen unas emociones tóxicas que te cagas. El truco está en moderar los alimentos basura, prefabricados y todas esas cosas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *