La curiosa etimología de la palabra “idiota”

votad malditos

No cabe duda de que la política es una actividad social bastante desprestigiada hoy en día, por razones muy evidentes. De hecho, mucha gente opina que meterse en política supone zambullirse en un estercolero donde las personas decentes y honestas no tienen nada que hacer. Este prejuicio produce el resultado de una ciudadanía abstencionista y alejada de lo político, una ciudadanía que se limita a pagar impuestos y a depositar una papeleta en las urnas electorales cuando toca… y poco más. Pues bien, es en este punto donde surge con fuerza el origen etimológico de la palabra “idiota”, palabra que se utiliza hoy en día con fines peyorativos.

“Idiota” viene del griego “idiótes”, cuya raíz “ídios” significa privado, personal. Es decir, en la Atenas del siglo V a.C se denominaban idiotas a los que sólo se preocupaban de sus asuntos personales, desentendiéndose de lo colectivo, de los asuntos públicos. La palabra se convirtió en un insulto, ya que los griegos de esa época consideraban que la vida pública era trascendental para el hombre libre.

En fin… siempre viene bien un poco de culturilla general, y si nos hace reflexionar algo, mejor. Me pregunto qué pensarían los griegos clásicos -esclavos aparte- de nuestra indolente sociedad de “hombres libres”… igual la palabra “idiota” se queda corta.

Más información en: Etimología de la palabra “idiota”.

Lectura recomendada: “La política es asunto de los políticos”, en la página 133 del libro “Tantos tontos tópicos”, de Aurelio Arteta.


1 comentario

  1. Albert Vidal   •  

    Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Lo que ocurre es que puede deducirse de todo ello un malentendido importante. Meterse en política, entendiendo por política lo que hoy se entiende generalmnte por política, es decir, el sistema de partidos, es sin duda “un estercolero donde las personas decentes y honestas no tienen nada que hacer”. Esto no es un prejuicio sino un hecho incontrovertible. Quien dude de ello que observe la realidad, no sólo la presente y cercana, sino cualquiera, en cualquier país y a lo largo de la historia. La única política auténtica, la que merece ese nombre y la que ha sido la única que ha beneficiado al pueblo y a los trabajadores y no a las oligarquías de turno, es la política de los sindicatos, de las asociaciones de estudiantes, de los movimientos sociales, de los ateneos, de las escuelas modernas, etc. Los media, en manos de los que promueven aquella politica infecta de la que beben, ocultan este hecho y muchas personas viven y mueren pensando que votar cada cuatro años significa democracia y que se puede ser demócrata sin salir a la calle y juntarse con la gente.

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