De cómo cierto colegio público de Madrid mató la iniciativa empresarial de unos críos de 12 años

Esto que voy contaros sucedió ayer en un colegio público de Valdemoro (no voy a nombrarlo para evitar follones). Se trata de un caso que conozco de primera mano:

Un crío de primero de ESO, de 12 años de edad, decide montar con un compañero de clase un pequeño negocio de venta de chucherías en los recreos. Es importante señalar que este chaval se siente atraído por el mundillo de los emprendedores y la actividad mercantil, así que su motivación va más allá de sacarse algunas perrillas para sus vicios preadolescentes. De hecho tenía la actividad perfectamente planificada, habiendo apuntado en un cuadernillo todo el género adquirido, costes, precios, márgenes de beneficios etcétera. Pues bien, en cuanto comienza sus operaciones alguien se chiva a una profesora y esta acude junto a la directora del centro al “punto de venta”. Les preguntan a los chicos si sabían que lo que estaban haciendo iba contra las normas, a lo cual ellos responden que no. Parece ser que el desconocer dichas normas les ha librado de ser expulsados unos días del colegio, tal como les explicaron las docentes. Sin embargo no les exime de ser castigados sin recreo durante varios días, aunque al menos, en un acto de magnanimidad, no les han requisado el material (invirtieron 20 euros en la adquisición de chuches).

Todo este asunto me suscita una importante cuestión: ¿Es así como se fomenta en la escuela pública la cultura empresarial? En serio, no termino de entender por qué reprimen de esta manera a unos críos de 12 años con la iniciativa suficiente como para emprender un micronegocio y embarcarse en una actividad mucho más formativa que recitar de memoria algún pasaje del Quijote. Sí entiendo, sin embargo, que haya una norma que prohíba explícitamente a los alumnos ejercer la venta habitual de chucherías (o lo que sea) en las aulas, pero no me entra en la cabeza que no se tenga en consideración el contexto y se les reprenda y castigue. ¿No habría sido más adecuado felicitarles por su iniciativa e indicarles amablemente por qué no pueden desempeñarla en el ámbito escolar? Pues no… al parecer lo más apropiado es aniquilar la incipiente mentalidad empresarial de unos mocosos y sancionarles de acuerdo con las sacrosantas normas del centro. Luego nos quejamos de aquellos lodos…


7 comentarios

  1. CEOEkids   •  

    ¿Este artículo es en serio?¿Realmente defendéis que un chaval haga negocios en un colegio público?

    Ya puestos, que monten un mercadillo en el recreo donde cualquiera pueda vender alimentos sin ningún tipo de trazabilidad, y que le pongan escolta a los pequeños empresarios por si alguien decide atracarlos u obligarlos a vender para un tercero.

  2. juanma   •     Autor

    De comprensión lectora andas justito, amiguete… ¿dónde has visto que se defienda eso que tú dices? En el artículo lo que se critica es la actitud punitiva de los “educadores”, los cuales perdieron una gran ocasión para EDUCAR (con mayúsculas, sí) y reconocer la iniciativa de sus alumnos.

  3. Ana   •  

    Lo de Lickster ya me sobraba, pero esto se lleva la palma. ¿Qué tiene esta historieta que ver con el tema del blog? 😅
    Además, no veo ningún problema en castigar la venada capitalista del niño este 😂

  4. juanma   •     Autor

    Pues no tiene nada que ver, pero el que lleva el blog (un servidor) se permite estas licencias con cierta frecuencia. Dicho de otra manera: Hago lo que me sale de los cojonazos morenos.

  5. Alfonso   •  

    Yo creo que al castigarles se les está educando. Se les enseña que no vale todo para ganar dinero y que trapichear con lo que sea sin permiso suele ser una actividad ilegal y en su caso incluso delictiva. Las chuches en un colegio sin control pueden llegar a tener mucho peligro y no es algo a fomentar sino a cortar de raiz. Si fueses el padre del niño diabético del colegio igual lo verías de otra manera.
    Y ya de paso aprovecho para decirte que me gusta tu blog ;-)

  6. CEOEkids   •  

    Primero decirte que vaya capacidad la tuya de recibir críticas, un portento.

    Yo no entro en la oportunidad perdida de educar al chaval, porque simplemente no tengo datos de la conversación, tú no los das. Únicamente te dedicas a decir lo bueno que es que el chaval lo hiciera y lo malos que son por no permitírselo y ponerles un castigo mínimo, tú hasta pides premiarlo.

    Pues al hilo de tu admiración empresaurial, te voy a decir una cosa, han recibido una estupenda lección, para montar un negocio hay que conocer las reglas y respetarlas, no llega con ser más listo que los demás.

    España está llena de linces de los negocios que ni están preparados ni respetan las normas, a los que en su casa también les dan palmaditas por ser los mejores, y así nos va, tierra de empresaurios palilleros.

  7. juanma   •     Autor

    Mi capacidad de recibir críticas oligofrénicas la tengo bajo mínimos… si eso te parece portentoso, deberías revisar tu percepción fenomenológica del mundo. Y sigues adoleciendo de problemas en comprensión lectora… ¿de dónde sacas que critico a los profesores por no permitir al crío una actividad que va contra las normas? ¿y dónde ves que yo haya pedido que le den al chaval un premio? Insisto: los profesores han perdido una gran ocasión para educar, se han limitado a reprimir, a castigar, sin explicar esa maravillosa lección ética que comentas. Porque ya es raro encontrarte con un niño de 12 años con otros intereses distintos a los de pasarse el puto día enganchado al smartphone o a la videconsola, pues nada, se le castiga sin recreo y se invocan las sacrosantas normas (que sí que tienen su razón de ser), SIN EDUCAR, OJO. ¿Tanto costaba darle una palmadita al crío por su iniciativa y explicarle, sin embargo que esa forma de actuar no era correcta (y por qué no era correcta). Eso dista mucho de premiarle, creo yo.

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