Cómo viajar sin dinero: La experiencia de Alejandra y Jesús

Muchas veces no llevamos a cabo los planes que tenemos simplemente porque creemos que no tenemos dinero para realizarlos. Si bien el dinero a veces es una limitante, no es el caso cuando se quiere viajar.
Como dicen, querer es poder. Este es el caso de Alejandra y Jesús, una pareja de diseñadores y creativos mexicanos que decidieron renunciar a sus trabajos para lanzarse a viajar por Europa sin dinero.

Todo comenzó cuando encontraron en Internet un vuelo muy barato de México a Barcelona. Como bien lo saben viajeros entusiastas, los vuelos baratos se desvanecen en el aire si uno lo medita demasiado.
Sin pensarlo mucho, decidieron comprar los boletos. Sin más que el boleto, idearon un plan para que su viaje valiera la pena.

El trabajo en las agencias que tenían era un impedimento: Cruzar el Atlántico solamente para estar en España los cinco días que les daban de vacaciones no valía la pena. Cuando uno se cruza el charco debe aprovechar y pasearse al menos un par de semanas.

Abordaron el problema de manera creativa y tras pensarlo y explorar temas de economía compartida y modelos de redes de hospedaje como CouchSurfing, encontraron la respuesta: comenzaron el proyecto Please, no money.

A diferencia de las redes de hospedaje, Ale y Jesús decidieron agregar un elemento a Please, no money y, a manera de trueque, comenzaron a ofrecer trabajo a cambio de hospedaje y otras necesidades para su viaje.

Antes de lanzarse a la aventura comenzaron a diseñar el proyecto con sus respectivas plataformas de redes sociales, un vídeo y sitio web. El plan estaba pensado para un año, pero por cuestiones de trabajo y porque se les filtró el vídeo antes de tiempo tuvieron que armarlo en tres meses.

Al poco tiempo comenzaron a llegarles ofertas de diferentes partes. Algunas buenas, algunas más o menos y hubo un par que definitivamente no valían la pena.

“Darle una imagen profesional a la plataforma fue esencial, ya que con ello pudimos generar confianza. Las personas se dieron cuenta de que lo que hacíamos era real.” (Jesús)

Al ofrecer trabajo en vez de dinero, Ale y Jesús se dieron cuenta de que las personas respondían de una manera positiva.

Y es que esto tiene sentido ya que el dinero lleva consigo una forma impersonal de relacionarnos, mientras que el intercambio a manera de trueque va de la mano con un toque personal de lo que hacemos.

Comenzaron el viaje y después de casi tres meses lograron visitar más de 16 ciudades en Europa y una en Marruecos.
Aunque llevaban poco dinero para cualquier imprevisto, la mayor parte del viaje la financiaron mediante el intercambio de trabajo por otros bienes. Se hospedaron en casas de personas, centros artísticos y casas de amigos de personas que iban conociendo en el camino.

De igual manera, la comida la conseguían de restaurantes para los cuales les diseñaban sus sitios web u otras cosas que necesitaran. Por ejemplo, Ale y Jesús intercambiaron boletos de avión, hospedaje, comida, incluso aceptaron un trueque de trabajo por una empanada (muy fina) por diseños de páginas web, ilustraciones, contenido de media, entre otras.

Cuentan que una de las cosas más bonitas de viajar sin dinero fue la relación que se estableció con las personas. Cuando uno viaja sin dinero te obligas a relacionarte con las personas del lugar. En cambio, cuando viajas con dinero, el dinero genera una relación impersonal, meramente transaccional. Tú me das X, te pago, y listo.

“Cuando no tienes dinero te das cuenta de lo que los demás hacen por ti, te das cuenta de la amabilidad de las personas. Lo poquito que te dan lo aprecias un montón. Es diferente a cuando te vas de vacaciones. Cuando vas de vacaciones no te das cuenta porque al final estás pagando por un servicio.” (Ale)

Otro aspecto interesante de viajar sin dinero, de acuerdo con Ale y Jesús, fue que se permitieron contactar a personas que admiraban por su trabajo, por ejemplo músicos y diseñadores, y que después se volvieron sus amigos.
Algo que hay que tener presente, es que el viajar sin dinero no es viajar gratis. Implica trabajo. En el caso de Ale y Jesús platican que a veces en donde se quedaban las personas se sacaban de onda porque se quedaban trabajando en el hostal o en la casa de sus anfitriones.

Aunque recibieron críticas de su gremio de diseñadores diciéndoles que gracias a personas como ellos que “regalaban” su trabajo, el diseño estaba muy mal pagado. Sin embargo, no se daban cuenta que en realidad lo que hacían era un trato justo.

Ale y Jesús querían viajar. Tuvieron una idea y la echaron a andar. Una de las cosas que podemos aprender de ellos es que si tienes una idea, tienes que trabajar para construirla de la mejor manera para llevarla a cabo. “No hay malas ideas sino ideas mal construidas” dice Jesús.

Siempre nos detiene el miedo, pero en algún momento durante el viaje decíamos “Si todo sale mal, pues, equis, ya conocimos España.” Si nos quedábamos en el primer país, y las cosas no funcionaban, pues ni modo. A veces somos muy fatalistas y en realidad no pasa de una mala experiencia. Un consejo podría ser tener expectativas bajas, pero tirar alto.

Ale y Jesús invitan a las personas a que realicen esas ideas, esos proyectos que podrían parecer malos, pero que los hagan bien y que los hagan funcionar. Que aprendan de errores ajenos.


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