Telepredicadores vs políticos : Marjoe Gortner vs Rajoy

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Uno de los grandes problemas del ser humano es su gregarismo y disposición complaciente a ser engañado y manipulado. No es algo nuevo… los pícaros siempre se han aprovechado de sus hermanos más ingenuos desde muy antiguo, una y otra vez. Y ahí seguimos…

Voy a mostraros dos vídeos que invitan a la reflexión (no tienen desperdicio). El primero trata sobre Marjoe Ross Gortner, otrora niño prodigio de la charlatanería evengélica estadounidense, protagonista de la película Marjoe (ganadora de un Oscar en 1972, localizable íntegra en youtube), en la que es filmado ya de adulto predicando el Evangelio y explicando todos los trucos a los que recurre para desplumar a los pobres incautos. Pasen y vean :

Quizás mucha gente, al ver el vídeo, se pregunte cómo puede haber gente tan gilipollas como para morder el anzuelo y dejarse impresionar por los histriónicos numeritos de estos personajillos. Pues bien… no pensemos que somos más listos que nadie y que estamos a salvo de los telepredicadores y charlatanes de feria. ¡¡No, rotundamente no!!. Por si no os habéis percatado, pueden manifestarse de muchas y variadas formas… y una de ellas es como políticos profesionales. Veamos el vergonzoso ejemplo del Sr. Rajoy, un tipo de aspecto bobalicón que se levanta al año 325.OOO euros por poner cara de “y a mí que me cuenta, oiga”. En el vídeo que viene a continuación le veréis ejerciendo su oficio de “telepredicador” político, dirigiéndose a una masa homogénea de infelices al ritmo del salmo de éxito “No más IVA, no más IVA”. Atentos a las palabras del presi (¡¡gracias, hemerotecas!!) :

En fin… no sé vosotros, pero yo no veo mucha diferencia entre lo que hacen los telepredicadores evangélicos y nuestra casta política. Aunque sí que hay una diferencia entre Marjoe Gartner y Naniano. El primero confesó y dio a conocer al mundo (a través de la película mencionada más arriba) la verdadera naturaleza de la actividad a la que fue forzado a dedicarse siendo un niño. Rajoy, sin embargo, nunca confesará ni mostrará arrepentimiento por lo que está haciendo.


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