Por qué nunca debes confiar en los “gurús” de la economía

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La crisis económica ha supuesto una gran oportunidad para muchos “expertos” en economía, los cuales han inundado el mercado de libros que tratan (a toro pasado) sobre las causas de la misma y lo que debería haberse hecho para evitarla. Es muy fácil construir una narración cuando el evento ya ha sucedido… ¡lo jodido es anticiparlo! Pero a falta de una buena previsión, los “gurús” siempre tienen una explicación razonable post-hoc.

Vamos a ver ejemplo sangrante de por qué no hay que confiar en los “gurús” de la economía, los sacerdotes de la religión del dinero:

Merton y Sholes son dos tipos que ganaron el Nobel de Economía en 1997 por inventar una fórmula matemática para valoración de derivados financieros. Algo así como la piedra filosofal de las finanzas, nada menos. Pues bien, estos señores dirigieron un fondo de inversión mastodóntico llamado Long Term Capital Management (LTCM), donde aplicaron sus métodos y comenzaron generando unas rentabilidades del copón. El éxito fue brutal… parecía que la formulita de marras era capaz de predecir todo lo predecible. Pero algo ocurrió… ciertos acontecimientos (crisis rusa, hipotecas sub-prime, etc etc… ) se sucedieron uno tras otro y el modelo de Merton-Sholes manifestó su inutilidad predictiva en tales circunstancias. LTCM empezó a perder dinero a cascoporro y finalmente la Reserva Federal Americana tuvo que intervenir y rescatarlo (aunque al final terminó siendo liquidado). En suma, una hecatombe financiera en la que muchos inversores perdieron hasta la camisa ¿Y cuál fue la reacción de Merton-Sholes? Pues nada, se eximieron de toda responsabilidad, ofreciendo explicaciones post-hoc a lo sucedido y exculpando a su modelo de valoración. Con dos cojones…

Para saber más de la fórmula de los dos perlas y su contribución al derrumbe financiero, haced click aquí. Aunque hay muchos más ejemplos, este caso me resulta el más paradigmático… por eso, cuando veo a algún “experto” en economía pontificando de forma prepotente en algún medio, me dan ganas de meterles el bote de gomina por el culo.


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