Ocho trucos para que los bancos te estafen un poquito menos

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Preferentes, clásulas suelo, desahucios, comisiones abusivas… sin duda, el historial delictivo de las entidades bancarias haría palidecer a criminales como Al Capone y Lucky Luciano. Sin embargo, si obviamos la existencia de la banca ética, muchas veces no tenemos más cojones que jugarnos los cuartos con estos trileros de cuello blanco. Vamos a da unas cuantas pautas o trucos para minimizar los daños y salir ileso:

1) Nunca juzgar la honestidad de una persona por su apariencia o forma de expresarse. Por muy impecables que tengan sus trajes, por mucha cortesía y amabilidad que muestren, por muy expertos y profesionales que parezcan ser al plantearte sus propuestas “irrechazables”… ¡¡no te fíes!!

2) Revisa tus extractos bancarios con esmero. Es posible que te cobren comisiones injustificadas sin previo aviso… y cosas peores.

3) Regla de los 7 días: Nunca firmes nada el primer día que te lo ofrezcan. No firmarás nada si como mínimo no has tenido 7 días para meditarlo con calma en casa y pedir una segunda opinión experta.

4) Rechaza los regalos “gancho” para atrapar tus ahorros. Suelen ir ligados a condiciones de permanencia o similares que no te beneficiarán en absoluto.

5) No dudes en cambiar de banco cuando te la hayan liado parda. En una sola mañana puedes abrir una cuenta en otro banco. Incluso es muy posible que te gestionen el cambio de los recibos domiciliados por ti. Además es recomendable indicar en el nuevo banco los motivos por los cuales cerraste la cuenta antigua; de esta manera pones de manifiesto que no eres un cliente sumiso.

6) No te conviertas en avalista de nadie, ni de tus hijos. No tienes más que observar la gran cantidad de casos en que los padres avalistas han perdido su vivienda al dejar de abonar los hijos las cuotas hipotecarias. Cuando avalas un préstamo tienes las mismas obligaciones que el solicitante, pero no los mismos derechos.

7) Si te envían tarjetas a casa con la excusa de que son gratis, recházalas. El primer año son gratuitas, pero transcurrido ese tiempo te cobrarán gastos de mantenimiento.

8) Grábate a sangre y fuego en tu cerebro el siguiente mantra: Los productos “maravillosos” que ofrecen altas rentabilidades son como los unicornios y las hadas del bosque… sólo existen en la imaginación.

Si se os ocurre más recomendaciones somos todo oídos, pero por favor, la de guardar la pasta debajo del colchón es demasiado obvia. ¡¡Salud!!

Fuente: Guía práctica para personas mayores de Adicae


1 comentario

  1. Víctor   •  

    Siempre hay que pedir hojas de reclamación oficiales, muchas sucursales no saben ni dónde las tienen, y si no te las dan, las oficiales, entonces hay que llamar a la Policía sin más explicaciones, en seguida aparecen.

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