¿Los españoles emigraban siempre con contrato de trabajo?

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En el imaginario popular patrio habita un estereotipo al cual mucha gente no duda en recurrir cuando se discute sobre el fenómeno de la inmigración: La idea de que los españoles que emigraban en los años sesenta eran emigrantes “con papeles” que viajaban al extranjero con un contrato de trabajo garantizado. Tal representación resulta muy conveniente para el españolito xenófobo que no duda en criminalizar al inmigrante “sin papeles” y que justifica medidas que vulneren sin miramientos los Derechos Humanos con tal de poner orden (ejemplo: las famosas cuchillas en la verja de Melilla). Al fin y al cabo, ellos (los inmigrantes “ilegales”) se lo han buscado, ¿no? Por contra, los españoles siempre nos hemos caracterizado por observar escrupulosamente la legalidad, jamás se nos ocurriría establecernos en un país extranjero sin ser previamente invitados… eso es más propio de gente de escasa catadura moral procedente de países sin civilizar…

De esta guisa, entre falacia y falacia, nuestro compatriota xenófobo se queda más ancho que largo.

Pues va a ser que no. Resulta que en el ADN del español medio no existe un gen que nos convierta como por arte de magia en los emigrantes más legalistas del planeta. La realidad fue muy distinta de lo que escuchamos habitualmente en los debates sobre inmigración: “La mitad de los emigrantes españoles se fueron sin contrato de trabajo”

¿Sorprendidos? Pues ahí va otro enlace, este de propina: Apresados en Venezuela 160 inmigrantes Canarios

Vaya… después de todo igual no somos tan diferentes del inmigrante subsahariano que arriesga su vida para traspasar nuestras fronteras. Y es que el ser humano, sin distinción de raza ni nacionalidad, tiene la puta manía de anhelar una vida mejor, con papeles o sin papeles. El siguiente texto (extraído del enlace anterior) no lo puede expresar mejor:

“Nadie puede elegir el lugar y el tiempo para nacer, pero si alguien se gasta todo su dinero en un viaje que le puede costar la vida, es porque realmente en su país de origen lo está pasando muy mal. Es triste que muchos de los otrora países migrantes, ahora criminalicen y persigan a gente que sólo busca un medio de subsistencia”.

 

 

 

P.D: Lamentablemente, muchos jóvenes españoles se han visto forzados a buscarse las habichuelas en el exterior, ante la falta de oportunidades laborales en su propio país, habiendo conocido algunos de ellos de primera mano el lado más amargo de la xenofobia. Quizá dar a conocer estos sucesos tan lamentables contribuya a fomentar algo de empatía hacia el extranjero migrante, aunque tengo poca esperanza de cambiar ciertas actitudes…


4 comentarios

  1. Hinolita Lamas   •  

    Sigo vuestros boletines con interés, pero especialmente éste me gustaría compartirlo por todo lo que supone en estos tiempos que parece que sólo tienen derecho a comer unos cuantos. Conozco el fenómeno de la emigración desde hace mucho tiempo, soy de tierra de emigrantes. Cuando los españoles emigraban todo estaba bien, se iban y punto, cuando llegan personas en situaciones mucho más precarias que los que se fueron de aquí, no sólo se los rechaza, se les agrade. ¿No serán esos nuestros “genes”? ¡Qué pronto olvida el piojo cuando fue rascado!
    Lo dicho¿puedo compartirlo? me gustaría ponerlo en mi blog y en Facebook
    Gracias por vuestro trabajo
    Muy cordialmente
    Hinolita

  2. juanma   •     Autor

    Por supuesto, puedes compartirlo. Salud

  3. Javier   •  

    Por supuesto que TODOS los españoles que marcharon a extranjero no fueron con el contrato en la mano pero también es cierto que no marcharon en grupos de decenas de miles día si y día también. Estoy casi seguro de que no llegaban a un país extraño exigiendo sus derechos de malos modos y enfrentándose a la policía. Estoy casi seguro que no se hicieron los penas para ser acogidos con los brazos abiertos y sobre todo estoy seguro de que cuando les ofrecieron alimentos y agua no miraron la religión de quien se lo ofrecía como han hecho algunos musulmanes rechazando paquetes de comida de la Cruz Roja por ser cristiana. Los muertos de hambre solo miran los alimentos. Empiezan mal. Los españoles cuando emigraron a Alemania, ¿protestaron si les dieron Bradwurst exigiendo salchichas Campofrío?

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