Las vacaciones más “low-cost” : la vuelta al pueblo

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El entrañable pilón…destino final para muchos forasteros temerarios en los pueblos… (foto “robada” a Publico.es)

Lo bueno de las crisis económicas es que sirven para quitarle la gilipollez y la tontería a más de uno. Hasta hace muy poco, mucha gente se iba de vacaciones al extranjero en verano (endeudándose hasta las cejas en muchos casos), a sitios exóticos o de suficiente “glamour” como para provocar envidias malsanas entre vecinos, familiares y amigos. Ya conocéis esto…esa forma de viajar asquerosamente consumista y que no aporta una visión real del mundo, precisamente. Pues bien, parece que eso se ha terminado para muchas familias…los bolsillos no están para grandes alegrías, y los destinos nacionales vuelven forzosamente a nuestro lugar de preferencia. Y cómo no…la vuelta al pueblo se impone…

¿Os acordáis de cómo eran las vacaciones en el pueblo durante vuestra infancia?. Quienes hayáis tenido o tengáis la suerte de saberlo, tendréis muchos y nostálgicos recuerdos…noches estrelladas, olor a jazmín, la campiña, el olor a la comida preparada por la abuela, juegos, amigos entrañables de los que ya no sabemos nada, fiestas patronales, etc etc. Es una verdadera lástima que una gran parte de la chavalería de hoy en día no haya podido disfrutar de estas sensaciones, pero mira tú por dónde…se nos presenta la oportunidad de cambiar esto gracias a la crisis.

Pasar las vacaciones en el pueblo de vuestros padres, suponiendo que tengáis parientes dispuestos a aguantaros, supone grandes ventajas para vuestras finanzas : alojamiento y zampa gratis, precios muchos más baratos que en las grandes ciudades o destinos turísticos habituales, acopio de viandas para la vuelta a casa (las abuelas no permitirán que os vayáis de vacío)…¡¡un verdadero chollo!!. Y qué me decís de la tranquilidad del campo, el aire puro, comida sana, ver a viejos amigos…anda que no le viene bien a la salud.

Pues sí…no le perdamos la vista a los pueblos…aunque tampoco se trata de fomentar un oportunismo cutre para evitar quedarnos en casa. Se trata tb de recuperar nuestros orígenes, de una vuelta a unas raíces que ya empezábamos a olvidar…


9 comentarios

  1. Pepe J.   •  

    Algunos incluso hemos tenido nuestros primeros escarceos amorosos y/o experiencias sexuales en alguna de estas visitas al pueblo… Ayyy qué recuerdos.

  2. bosmar21   •  

    pero si los pueblos son un aburrimieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeento
    y hay muxo cateto sueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeelto

  3. juanma   •  

    Eres carne de pilón, bosmar21

  4. Tayta   •  

    Siempre he querido ser de pueblo, como envidio a mis compañeras cuando dicen “este fin de semana me voy a mi pueblo”, es como tener dos vidas una de ciudad y otra de pueblo, según te apetezca, ¡que suerte!. Además los catetos de ciudad son mucho más patéticos.
    QUIERO SER DE PUEBLO!!!!

  5. dani   •  

    que es el pilón?

  6. Peter   •  

    Si, pero cuando vas por obligación porque no tienes un duro nunca, no es tan bonito el pueblo… ya me gustaria a mi estar recorriendo mundo y no tener que ir al pueblo para “ahorrar”… además los pobres cuando llegamos al pueblo no “nos sirven” y nos lo tenemos que curar

  7. Peter   •  

    el pilón es una pila tan gorda, tan gorda, que sirve para que funcione el reloj de la iglesia,je,je….

  8. isa   •  

    mis padres veranean en su pueblo ,, y no creas que es tan bueno que si es de secano seca hasta el corazon ,,,ademas viene lo de que si tu te vas alli ,, resulta que te cae lo de mira si sera tonto este que teniendo cerca la playa se viene para aca ,, y muchas veces vas y resulta que eellos estan de playas y de viajes y tu a alli de cateto ,, asi que el sabor dulce de la infancia se convierte en sabor agridulce ,un saludo

  9. As   •  

    Lo de que la zampa es gratis… Yo no sé la familia del prójimo, pero en la mía yo no gorroneo comida más de un día. Si le pido a alguien alojamiento, hago la compra y, si me dejan, colaboro en la cocina lo que puedo. Se trata de no dar trabajo al personal que te deja usar su casa, especialmente a las mujeres, que, para que nos vamos a engañar, en ciertas generaciones (las que se quedan en los pueblos) son las que curran más cuando hay invitados. Y no se trata de que ellas se te vayan a quejar, se trata de tener un mínimo de vergüenza, ¿no? que hay mucho apalancado (y apalancada) que piensa que no genera trabajo y gasto al estar en casa ajena (o que, más bien, le importa una mierda), se sienta a la mesa a plato puesto, no aporta ni el pan y tampoco friega ni su vaso. Vacaciones low cost en el pueblo, sí, qué remedio, pero la abuelita Paz cocinando y fregando para siete… Pues no, yo, por lo menos, no puedo con eso.

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