La falta de previsión de los pobres

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Las tarjetas de crédito, trampas para pobres

Hace poco publicaron unos experimentos muy interesantes en Science; dichos estudios, realizados en EE UU y en India, llegaban a la conclusión de que la pobreza consume las capacidades mentales: “El sistema cognitivo humano tiene capacidad limitada y las preocupaciones monetarias dejan menos recursos cognitivos disponibles para guiar acciones y decisiones”, señalan los investigadores. “Los pobres, con esta perspectiva, son menos capaces no debido a rasgos heredados sino porque el mismo contexto de la pobreza impone una carga y obstruye las capacidades cognitivas”. Además, los investigadores sugieren algunas medidas políticas que pueden aliviar el efecto que han estudiado.

Es decir, si la pobreza socava las capacidades cognitivas, los pobres -que ya de partida disponen de muchos menos recursos en la “carrera de la vida”- deben esforzarse muchísimo más que los ricos para intentar ponerse a su altura. Así pues, si damos estas investigaciones por buenas, la típica historia del sueño americano (eso de que con sacrificio, esfuerzo y talento cualquier persona llegar todo lo lejos que quiera, por muy humilde que sea) deja de tener sentido y se revela como un engañabobos que sólo beneficia a los más pudientes.

Quizás por eso sucedan cosas como ésta: “El 70% de los que ganan la lotería pierden el dinero en sólo dos años, sin haber mejorado sus vidas“. De hecho, ya desde el S. XIX los economistas hablaban de “la imprevisión de los pobres”… en dicha corriente de opinión se mantiene que los pobres toman decisiones extraordinariamente malas con el escaso dinero que tienen, lo que todavía acentúa más su situación de miseria (un ejemplo lo tendríamos en la típica familia trabajadora, endeudada hasta las cejas para poder “disfrutar” de bienes de consumo que no necesitan).

Si establecemos una relación causal entre el hecho de la pérdida de recursos cognitivos (insisto, provocada por las propias circunstancias de la pobreza) y la “falta de previsión de los pobres”, todos esos argumentos de la derecha neoliberal que culpan a los pobres de su propia desgracia nos parecen todavía más ridículos e injustos. Asimismo, indirectamente obtendríamos pautas para desarrollar una política de redistribución de la renta más eficiente: Sólo habría que buscar otros incentivos distintos al de repartir dinero directamente entre los pobres, ya que su incapacidad sistemática para el ahorro (fruto de lo que estamos viendo) les llevaría a fundírselo en el corto plazo (y es que las preferencias temporales funcionan así… queremos ser felices en el presente, no en un futuro incierto. Pero en el caso de los menos privilegiados, esta tendencia psicológica se exacerba).


1 comentario

  1. kreaten   •  

    eso de ser más listo que el hambre es solo una frase, el hambre no suele hacer ingenieros ni gurús

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