Ir a la cárcel, una solución para “fugarte” de la crisis

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Tira “pa” la trena, Ikañi…

No es la primera vez que ocurre, ni será la última…alguien comete un delito con el objetivo de ser condenado con pena de cárcel y mejorar así sus condiciones de vida. Veamos unos ejemplos :

Un indigente asalta una tienda en Siberia para ir a la cárcel y evitar el frío

Ancianos japoneses que roban para ir a la cárcel y huir de la soledad y el abandono familiar

– Un joven robó y se entregó a la policía porque quiere ir a la cárcel para poder estudiar

No me extrañaría a mí que tal como está el patio esto de buscar desesperadamente una condena de cárcel se convirta en algo más que una moda pasajera. Oferta potencial hay : nada menos que más de 5 millones de parados, muchos de ellos en la puta calle por haber sido desahuciados por los bancos, sin prestación de ningún tipo, mendigando comida en los comedores sociales y con la dignidad por los suelos. ¿Qué más se puede perder que no sea la vida?. Por lo menos en el “trullo” te dan cobijo y te alimentan. Y hasta tienes asistencia médica. Y hasta tienes acceso a actividades lúdicas. Y hasta puedes estudiar. Y hasta puedes trabajar en un taller productivo y cobrar algo de pasta. En definitiva, papá Estado te mantiene si eres un chic@ mal@…cosa que no hace si te limitas a vivir honrada y miserablemente en la indigencia.

¿Cómo proceder para ser condenado con pena de prisión?. Pues liándola parda…pero no seamos bestias y vayamos a cargarnos a alguien, por mucho que os invada el instinto homicida y os apetezca asesinar a un banquero. No somos asesinos. Hagamos algo más elegante…perpetremos un acto delictivo cargado de simbología. Como por ejemplo, atracar un banco a punta de chorizo. Sí, sí…sustituyamos la pistola de agua por un amenazador y maloliente chorizo de cantimpalo (el fetiche más “bancario” que existe). Y si se resisten y no os entregan la pasta, no dudéis en arrearle un “chorizazo” al director de sucursal en toda la cepa de la oreja. Se lo tendrá bien merecido por estafar con preferentes a alguna pobre viuda…o por haber precipitado el desahucio de alguna familia.

Se aceptan ideas imaginativas que sean eficaces para llegar a cumplir nuestro sueño de compatir celda con Malamadre. Por cierto, no debería hacer falta decir que la intencionalidad de este post es la de obsequiaros (con mayor o menor acierto) con un poco de terapéutico humor negro, pero tengo que dejarlo bien claro para que no nos venga el típico personaje que nos acuse de querer incrementar la población carcelaria con una nueva cantera de delicuentes. Y hablando de delincuencia…lo que es un crimen es que las cárceles no estén repletas de políticos corruptos, banqueros, y otra chusma variada que ya conocemos muy bien. Los verdaderos delincuentes, no lo olvidemos nunca.


4 comentarios

  1. Jose   •  

    – papá Estado te mantiene si eres un chic@ mal@…cosa que no hace si te limitas a vivir honrada y miserablemente en la indigencia.

    ¿En que sociedad vivimos?.

  2. Mario   •  

    Uhmm, lo de estudiar lo pensé durante un tiempo, por no tener dinero para la carrera, conozco algunos profesores que dan clase por las tardes en la cárcel sobre arte….y puedo casi asegurar que no es un mal método si uno es consciente de que es un esclavo fuera o dentro de sus muros.

  3. OGOPOGO   •  

    La idea no es mala, no. La pega que le veo, es que cuando los sesudos y “bien intencionados” gobernantes que tenemos, se den cuenta de que intentamos escapar a la miseria vía la cárcel, no tardarían en cambiar el código penal y la Constitución, para darnos de comer una vez al día, cancelar los programas de estudio y enviarnos a picar piedra a las minas. La vía más rápida, para recuperar la dignidad y los derechos robados, es la rebelión social. Echar al mar o a un pozo, a los políticos y su ingente masa de allegados.

  4. Ignacio   •  

    Pues puestos a cometer un delito, lo mas sencillo puede ser esperar al cartero y cuando entra en un portal robarle el carrito. El robo de correo es un delito bastante grabe y no hace falta ni armas ni andar dando sustos a nadie.
    Otro, pinchar las ruedas a una patrulla de municipales mientras se toman su merecido almuerzo, pero que te vean desde la cafetería. Los atentados contra la autoridad también llevan premio, porque si se lo haces a un vecino seguro que no pasa nada.
    Imaginación. a ver que se os ocurre.
    Saludos.

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