Guía para convertirte en médium (a lo Anne Germain) y ganar mucha pasta

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Ochenta eurazos tuvieron que pagar los asistentes al nauseabundo y lacrimógeno show de Anne Germain en el palacio Euskalduna, en Bilbao. Y no es para menos… abrir una conexión “telefónica” con el mundo de los difuntos y tener la posibilidad de charlar con ellos es una experiencia que no tiene precio.

Aquí tenéis una crónica de lo que pasó (no tiene desperdicio, os lo aseguro) : Un incrédulo en el espectáculo de Anne Germain

Pues bien, vosotros también podéis hacer carrera y convertiros en reputados videntes. Si os promocionáis adecuadamente, estaréis en disposición de desplumar a todo tipo de incautos sin el riesgo de terminar en prisión por estafadores (visto lo visto). Para ello, tenéis que dominar las técnicas de la lectura en frío, cuyo objetivo es hacer creer a la víctima que tenemos información sobre ella (fruto de unos supuestos poderes parapsicológicos). La realidad es que previamente el sujeto ha ido transmitiendo de forma inconsciente dicha información a través de lenguaje corporal, expresiones verbales, etc., que nunca ha revelado a nadie o que supuestamente no debería haber llegado a nosotros.

Existen trece consejos propuestos por el mago Ray Hyman para desarrollar estas técnicas y engañar al personal : Guide to Cold Reading. Un resumen de los mismos en castellano :

1- Lo fundamental es transmitir confianza y que crees en lo que haces. Los políticos son muy buenos en esto… cuando toca campaña electoral.

2- Utiliza los últimos estudios estadísticos y encuestas para obtener información sobre las creencias que imperan en el entorno social de la víctima (religiosas, culturales, ideológicas…). Por ejemplo, será mucho más fácil predecir las preferencias de voto del sujeto si tenemos datos sobre su nivel educativo, lugar de origen, religión de los padres, etc.

3- Para pillar con la guardia baja al sujeto, actúa con modestia y humildad… no sobreactúes.

4- Enfatízale al sujeto, antes de comenzar la sesión, que su absoluta cooperación es necesaria. De hecho, debe hacer el esfuerzo (cuando las dificultades en la comunicación lo requieran) de adaptar las generalidades que le soltemos a las circunstancias particulares de su vida. Con dos cojones. Si la cosa no va bien la responsabilidad será suya por no haber cooperado suficientemente.

5- Utiliza algún trasto ceremonial como una bola de cristal, cartas de tarot… ayuda a recrear una atmósfera misteriosa y además, mientras haces el paripé, te da tiempo a ir formulando la siguiente pregunta.

6- Ten preparada una lista de frases-tipo (sacadas del mundillo del tarot, quiromancia…) para darle consistencia a tu sesión-estafa. Utilízalas para comenzar dicha sesión.

7- Ojo avizor. Observa con atención cualquier pequeño detalle del sujeto (vestimenta, joyas, gestos, cómo habla…) que pueda aportarte información útil.

8- Utiliza la técnica del “fishing”. Es decir… permite que el sujeto hable sobre sí mismo y te cuente cositas (toma nota mentalmente). Luego le dices todo lo que ya te ha expresado, cambiando las frases… así parece que lo has adivinado tú mismo, sin ninguna ayuda. Una manera de conseguir esto es convertir sus afirmaciones en preguntas y esperar su respuesta.

9- Aprende a escuchar a la gente. La víctima arde en deseos de hablar sobre los sucesos que van surgiendo, y además, en no pocas ocasiones, lo que necesita es que alguien les preste atención.

10- Sé dramático en tu intervención… haz que todo parezca más de lo que realmente es.

11- Transmite la impresión de que sabes mucho más de lo que estás diciendo. Cuando convenzas al sujeto de que conoces una información que no tendrías que tener de ninguna de las maneras, se abrirá y confiará en ti, asumiendo que lo sabes todo.

12- No temas en hacerle cumplidos al sujeto siempre que tengas la oportunidad. Si se mosquea, se le dice algo así como “eres una persona que siempre desconfía en quienes te halagan”, y te quedas más ancho que largo.

13- Y recuerda la Regla de Oro : a la víctima siempre hay que decirle lo que desea escuchar.

A grandes rasgos éste es el proceder de la afamada Anne Germain. Si combinamos su rostro de cemento armado, sus tretas, medios de comunicación sensacionalistas sin escrúpulos y gente pasando por situaciones vitales muy delicadas, nos encontramos con un repugnante y tristísimo espectáculo que a mí por lo menos me hace perder la fe en el género humano. Lamentable hasta decir basta.


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