El monje budista y el vendedor de perritos calientes

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Un monje budista se dispone a comprar un perrito caliente en un puesto callejero.

-Hágame uno con todo- le dice al vendedor con aire trascencental.

El vendedor le entrega un perrito con todas las salsas y extras disponibles y el monje le da un billete de 20 euros. Tras esperar un buen rato, y viendo que no recibe la vuelta, reclama todo molesto -Oiga, ¿qué hay del cambio?-

El comerciante le observa fijamente con una apacible sonrisa y le espeta -Amigo mío… el cambio sólo proviene del interior-

Ante el rollito de disolver la mente en el todo, sentir fuerzas cósmicas fluyendo por el ser de uno, y despojarse de las posesiones materiales (la castuza política lo hará por vosotros igualmente), sólo cabe una advertencia : ¡¡¡Huid de los gurús de todo pelaje y de los políticos telepredicadores de sonrisa profidén y colmillos afilados!!!


1 comentario

  1. frankygoesto   •  

    Pensaba q los budistas, más si son monjes, serían vegetarianos.

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