Cómo hablar de arte conceptual sin tener ni puñetera idea

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Cuadrado negro sobre fondo blanco, de Kazimir Malevich…el verdadero arte no se explica con palabras, ejem…

Imaginad que estáis en una soporífera exposición de arte conceptual o minimalista. Tenéis ante vosotros una “obra de arte” que consiste en algunos objetos de la vida cotidiana desparramados por el suelo, mezclados con basura y algún preservativo usado (le da un toque de trangresión e irreverencia bastante adecuado). Lo primero que os preguntaréis es qué cojones es eso que os han colocado ahí…¿¿qué diablos significa esa enigmática acumulación arbitraria de cacharros?. En ésas estamos cuando de repente aparece a nuestro lado el típico “gafapasta”, que le explica a su acompañante que la obra en cuestión es “un enfrentamiento con la mitificación de lo cotidiano”. Con dos cojones. Hay que ver lo que sabrá el tío, que donde yo veo una mierda pinchada en un palo, él ve conceptos más intelectuales y elevados. Pero no pasa nada, compañeros, no os dejéis vencer por esa sensación de “qué gañán soy y qué listo y brillante es el gafapasta”. Tampoco os dejéis llevar por el comprensible impulso cavernícola de calzarle una hostia, que al final toca pagar factura del óptico. La cosa tiene truco…¡¡acabemos con la farsa!!

El gafapasta del párrafo anterior domina una jerga “técnica” que se utiliza en el mundillo del arte moderno y que tiene la particularidad de transmitir la idea de que manejan ideas inaccesibles para el resto de los mortales. Ya sabéis lo perverso que puede ser el uso del lenguaje…en fin. Pero mira tú por dónde, me he encontrado el “Santo Grial” del discurso artístico en el libro “Yo También sabría hacerlo”, de Christian Saehrendt y Steen T. Kittl. A continuación transcribo el texto que necesitáis para poder hablar de arte moderno como un gafapasta de verdad :

La obra es : muy emotiva / sutil / conmovedora / palpitante / tensa / tupida / nada pretenciosa / ambiciosa / visionaria / emocionante / compleja / pensada hasta el final / animosa / subversiva

Esta serie de adjetivos positivos se pueden combinar entre sí a nuestro antojo; algunos de ellos incluso se pueden llegar a sustantivar. Se obtienen frases bellísimas del tipo : “complejidad emocional cautivadora” o “nada pretenciosa, pensada hasta el final, visión sutil” o bien “la intensidad emocional de la tupida experiencia emotiva” e incluso “una obra en el campo de la tensión de una ambición visionaria y una compleja sutilidad”. ¿A que suena bien?

Debo añadir que si de lo que se trata es de vilipendiar algún trabajo artístico, sólo tenemos que sustituir los adjetivos por sus correspondientes antónimos. Y ya está. En los escasos minutos que hayáis empleado en leer este post, os habéis convertido en expertos conocedores del asunto. ¡Ya podéis pedir trabajo como críticos de arte sin ruborizaros!.


5 comentarios

  1. unomasp   •  

    Como entrada simpática puede tener su gracia y como crítica al alejado sistema actual del arte, que muchos usan para quedarse con el personal, también. Pero el arte contemporáneo muchas veces es algo más que palabrería y aprovechamiento… Si alguno quiere saber de verdad de arte contemporáneo y sospechar cuando el “artista” se está quedando con el personal o cuando realmente está usando la obra como medio de expresión, os recomiendo “¿Pero esto es arte?” de Cynthia Freeland.

  2. Jose   •  

    Bien es cierto que a veces el arte moderno es difícil de entender, y que a veces nos encontramos con cosas que nos parecen absurdas.

    La tendencia normal es a pensar “madre mía, la gente esta loquísima”.

    Pero si miramos las obras sin los prejuicios que desarrollas ahí arriba podemos ver que muchas de las obras cuentan temas como la sostenibilidad, la obsolescencia programada, el bum inmobiliario, la especulación, el dinero…
    Estos temas podemos verlos en esta página web, son muy interesantes y valiosos, y no hace falta un discurso complejo que pocos puedan entender.

    Lo bueno del arte es que depende de los ojos con los que se mire. Yo invito a que se mire sin prejuicios, porque tiene muchas cosas que aportarnos.

  3. ivan   •  

    Solo una apreciacion: la foto de la obra de Malevich no ilustra tu articulo, la obra de Malevich es la obra de un buen artista.
    No debemos olvidar que el hecho de que no seamos capaces de apreciar algo en su justa medida, no limita su calidad. Por supuesto que hay obras que pueden ser una tomadura de pelo, pero hay que estudiarlas detenidamente para no caer en juicios de valor por desconocimiento.
    Saludos.

  4. Sergio   •  

    Ivan, siento decepcionarte, pero ese cuadro es un jodido cuadrado negro sobre fondo blanco. No se si será lienzo, impresión o acuarela, pero todo lo demás que se pueda decir acerca de él son pajas mentales. Hablo desde la adoración más absoluta a todo aquellos artistas sobre la faz de la tierra, pero en un mundo con cada vez mas hambre, enfermedad y sin trabajo, lo que más sobran son esos “gafapasta” que menciona. Ganándose la vida diciendo sandeces acerca de obras de arte o simplemente momentos de entretenimiento para el artista para valorar positiva o negativamente su obra. Fijan un precio a un producto que nunca debió llegar a serlo.

  5. Jaime   •  

    Al igual que no es comida cualquier cosa solo porque esté en un plato, tampoco tiene por qué ser arte todo lo que esté en un museo.

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