Concierto republicano en la UCM : 18-05-2007

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concierto republicano

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Conciertito guapo para este viernes, desde las 17:00 horas hasta sabe dios cuándo. Como estamos vagas, reproducimos el manifiesto íntegro del concierto en vez de resumirlo. Besicos.

Alcemos hoy la voz para reivindicar, una vez más, el fin de una transición que dura ya más de treinta años. Hace setenta años, una vez más en nuestra historia, el proyecto de cambio se vio truncado de forma violenta por el fascismo. Tres años de masacre fratricida y cuarenta más de opresión del nacional-catolicismo, aupado al poder en la guerra, dieron paso a un supuesto proceso de democratización rubricado en una constitución hecha a puerta cerrada por los que ejercían el poder y aquellos que ansiaban acomodar su posición en connivencia con ellos. Esa fue la única alternativa a la dictadura que se le dio al pueblo. Dicha constitución se asentó definitivamente tras la “heroica”, aunque curiosamente tardía, actuación del monarca, elegido sucesor por el mismo Franco, ante el supuesto golpe de estado del año 81. (sigue leyendo…)

Pero, ¿quién o quiénes han sido los grandes beneficiados? Los grandes capitalistas: el mercado libre ha entrado en el estado español. Necesidades y recursos tan importantes como el agua, la electricidad, sanidad, educación, vivienda… Día a día, poco a poco, todo esto va cayendo en manos privadas. Cada día es más evidente el “tanto tienes, tanto vales”.

Dicho esto, y apelando al espíritu que llevó al pueblo a iniciar el camino de su libertad en 1931, reivindicamos un modelo de convivencia opuesto totalmente al régimen opresor actual.

Queremos poder contar todos igual. Es necesario un modelo de democracia participativa, donde sea la base social la que debata y plantee todas aquellas cuestiones que nos atañen. Un régimen donde no exista “clase política”, sino una verdadera representación de lo que el pueblo desea y decide.

Pero para que las personas dejen de ser marionetas y pasen a ser ciudadanos hay un instrumento de poder que hay que recuperar. Con el tiempo, la educación viene siendo cada vez más debilitada y trivializada. El actual poder se sustenta en la desinformación y la ignorancia. La religión católica sigue estando presente en la escuela pública. Además, la empresa privada se hace con más influencia en todos los ámbitos de la educación. La actual convergencia europea, con la LOU como ariete, pretende robarnos la Universidad como lugar de pensamiento, como núcleo de ciudadanía, para convertirlo en una fábrica de trabajadores precarios, sin interés por la política y con el único sueño de ganar más dinero. Ese individualismo exacerbado que nos inculcan es la verdadera base del poder que ejercen sobre nosotros. El modelo de estudiante a tiempo completo es el modelo de estudiante que no se dedica a molestar con su militancia política o su dedicación a alguna organización cultural y social. Queremos una República sustentada en una educación pública, laica y de calidad, de acceso gratuito para todos y en unas universidades al servicio del progreso humano, social y científico.

Necesidades más básicas como sanidad y vivienda nos son arrebatadas por gente que desea hacer dinero fácil. La sanidad pública ha dado paso a una sanidad de clases. ¿Cómo se puede decir que en manos privadas está la solución a problemas como la saturación de los hospitales o las listas de espera? La verdad es que las empresas buscan obtener beneficios, por tanto ¿cómo pueden tener beneficios y a la vez más recursos e infraestructuras? Está claro, por tanto, que la sanidad pública puede ser igual o mejor que la privada, porque no busca la obtención de beneficios. Que no nos engañen más. La seguridad social es imprescindible en el modelo de República que reivindicamos. Una seguridad social a la que se contribuya según el dinero que se tiene y no según la enfermedad que se padece.

El problema de la vivienda ya es insostenible. Hipotecados de por vida si queremos un techo propio y la cosa va empeorando. Precios inalcanzables, dependencia total de la banca a la hora de acceder a una casa; todo esto es la verdadera cara de la promesa de prosperidad que nos ofrece el neoliberalismo. Mientras unos se pueden permitir comprar más de una vivienda para poder especular y ganar dinero con ella, otros no aspiramos a mucho más que un alquiler sangrante que nos hace depender continuamente de dinero ajeno. ¡Basta ya de tanta falsedad! La vivienda es un derecho y como tal se ha de recoger y, sobre todo, ejercer en la República de todos.

Por otro lado, el gran problema que arrastra el Estado español es el de la convivencia de los pueblos y los territorios. Dicho problema deriva de siglos de imposición de una de las culturas del estado sobre el resto, de la construcción del estado como una acumulación de territorios por parte de unas dinastías imperialistas. El conflicto hoy y desde hace más de un siglo reside en el enfrentamiento frontal o sesgado del nacionalismo españolista, que impone la cultura y lengua castellanas al resto de pueblos, contra los nacionalismos nacidos como respuesta a éste en los diversos territorios no castellanos. El conflicto vasco es hoy el ejemplo más sonado, aunque sucesos recientes como la respuesta españolista al estatuto de Cataluña siguen dándose año tras año, cada vez con más radicalismo. Queremos reivindicar la hermandad de los todos pueblos como pilar fundamental de construcción de la República. Los pueblos de la Península Ibérica tienen una historia común y cercana, y una localización geográfica que les obliga a entenderse entre sí más que con el resto de los pueblos. Queremos una República donde los pueblos decidan libremente si desean pertenecer a ella; donde los nacionalismos, recurso fácil para los que desean inducir al pueblo a luchas fratricidas, dejen paso al internacionalismo, al respeto y admiración por las culturas que nos rodean. Asimismo, aprovechamos para reivindicar la salida dialogada del conflicto vasco.

Para finalizar, suscribimos el artículo sexto de la Constitución de la Segunda República que dice que España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional. También suscribimos y recordamos a los que se dicen constitucionalistas el artículo 28 de la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano: “Un pueblo tiene siempre el derecho de revisar, reformar y cambiar su constitución. Una generación no puede someter a sus leyes a generaciones futuras”. Pues nosotros somos el futuro y queremos el cambio.

Manuel Azaña dijo una vez: “No odiéis ni os apartéis de la política, porque sin ella no nos salvaremos. Si política es arte de gobernar a un pueblo, hagamos todos política y cuanta más mejor, porque sólo así podremos gobernarnos a nosotros mismos e impedir que nos desgobiernen otros”.

¡Por la abolición de los derechos dinásticos!
¡Por el derecho de autodeterminación de los pueblos!
¡Por una educación pública, laica y de calidad!
¡Por la defensa de la Universidad Pública!
¡Por el derecho a la Vivienda!
¡Por un estado federal, laico y participativo!
¡Viva la Tercera República!


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