Cómo conseguir que nos aprecien más: Truco de la Psicología Social

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¡¡El señor Franklin te lo cuenta!!

Las investigaciones en el campo de la psicología social indican que, a igualdad de todos los demás factores, solemos sentir mayor aprecio por aquellas personas que nos alaban o que nos hacen favores. Aunque ojo… si detectamos que las alabanzas y atenciones se efectúan para manipularnos, el efecto es el contrario. Por lo tanto, parece que hacer favores a la gente es un buen método para conseguir que nos quieran más, teniendo en cuenta el riesgo de que pueden entender que actuamos de forma interesada…

Sin embargo, conseguir que alguien nos haga un favor es un medio más seguro de utilización de este recurso para que se incremente nuestro atractivo. Lo sé… es contraintuitivo, pero la psicología social nos da una explicación (tiene que ver con la eliminación de la disonancia producida): si hacemos un favor a una persona, necesitamos justificar dicha acción autoconvenciéndonos de que es merecedora de nuestro esfuerzo (¡Tiene que ser un tío estupendo!… si no, ¿por qué le habría prestado 50 euros?). La autojustificación será mucho más fácil si observamos cómo la ayuda prestada realmente produce un efecto beneficioso en la vida de la otra persona. Si advertimos lo contrario (p.e, nos dan las gracias sin rastro de emoción alguna en su rostro), no habría aumento de estima.

Un ejemplo de esto nos lo narra el afamado científico Benjamin Franklin, que utilizó esta técnica en el año 1736… veamos cómo:

Franklin se dispuso a ganarse la confianza de cierto personaje, miembro del legislativo del estado de Pensilvania, que en apariencia le mostraba gran animadversión. Para ello, lo que hizo fue escribirle una carta breve solicitándole el préstamo por unos días de un libro muy raro y curioso que dicho personaje tenía en su biblioteca. Pues bien… el hombre accedió al requerimiento de Franklin, remitiéndole el libro de forma inmediata. Días después, le fue devuelto con un efusivo texto de agradecimiento. La siguiente ocasión que se encontraron en el parlamento, el parlamentario se dirigió a B.J (cosa que nunca había hecho antes) con gran amabilidad, manifestándole su disposición a atenderle en lo que fuere. Desde ese momento fueron grandes amigos, durando la amistad hasta la muerte del tipo…

Posteriores experimentos de la psicología social en el S.XX confirmaron la idea de Franklin… así que ya sabéis, si conseguís que vuestro vecino os ayude a subir las bolsas de la compra, su aprecio por vosotros aumentará. Pero no seamos abusones… ayudemos también al prójimo y veamos cómo nuestro cariño por los demás crece igualmente, contribuyendo así a la eliminación paulatina del odio y agresividad en nuestra sociedad. ¿Demasiado utópico?…

Fuente: “El animal social”, de Elliot Aronson y “The Autography of Benjamin Franklin”


5 comentarios

  1. Pilar Inn   •  

    Estoy totalmente de acuerdo. Si sólo te dedicas a hacer favores a los demás no sólo te pueden tratar de interesado, además de pagafantas. Siempre se ha dicho que el que no llora no mama, vamos, que de vez en cuando también hay que pedir algo. A la gente nos gusta que nos hagan favores, pero también que nos necesiten.
    En el enlace que pongo aquí de mi blog cuento una situación por la que pase yo al hilo de esto.

  2. Elen   •  

    Esta idea viene recogida en el tratado sobre la amistad de Aristóteles. Parece que ya es así de siempre.

  3. maritza   •  

    Creo que quien realiza el acto de “dar” es realmente quien recibe, sobre todo si lo hace sin esperar gratitud o favores a cambio. Estudios han demostrado que cuando una persona ha cubierto sus necesidades básicas, y realiza actos de filantropía, es mas feliz. ;)

  4. Rosa M. Font   •  

    Pues yo no quiero amigos que lo sean porque les halage, haga favores, etc… Seré imbécil pero prefiero amistades desinteresadas…

  5. Pilar   •  

    Muchas gracias por compartir este post tan útil y sobre todo el consejillo, tan sencillo y tan real! Lo tendré en cuenta, antes era intuitivo ahora sé que incluso está estudiado. Y lo de Aristóteles Ole!! Gracias también!

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