Cómo el banco puede joderte la vida : Cláusulas de vencimiento anticipado

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Una cláusula bancaria cargada por el mismísimo diablo es la denominada de “vencimiento anticipado”, que ha jodido la vida a mucha gente, especialmente en préstamos hipotecarios. En virtud de ella la entidad financiera te puede reclamar toda la deuda pendiente antes de que termine el plazo del empréstito, obligando al cliente a retornar, de la noche a la mañana, una cantidad de pasta que puede llegar a ser considerable (en el caso de una hipoteca, a ver quién es el guapo que reúne el total del dinero… la única opción factible es la de vender la casa para frenar el embargo).

La cláusula de vencimiento anticipado la aplican en el caso de que concurran ciertas circunstancias o cuando se incumplan cualquiera de las obligaciones contractuales por parte del usuario, incluso las más insignificantes. Con esta excusa el banco puede rescindir a su conveniencia el crédito o préstamo de turno, por la vía rápida y sin piedad.

Veamos un ejemplo. Imaginad que en la letra pequeña de un contrato aparece esta cláusula de vencimiento anticipado : “… cuando se produzca el embargo de bienes del prestatario o resulte disminuida su solvencia por cualquier causa”. Imaginad también que os han embargado vuestra cuenta corriente por una multa de tráfico, lo que le puede ocurrir a cualquiera… en este caso, y aunque hayas pagado religiosamente tu préstamo todos los meses, podrían reclamarte de golpe y porrazo toda la deuda pendiente. Si se trata de una cantidad muy importante y no tienes suficiente “cash” para satisfacerla, el banco iría contra tu patrimonio (bienes inmobiliarios, p.e) y se lo adjudicaría a precio de saldo, dejándote con cara de gilipollas y con la sensación de haber sido víctima de algo más que un mero abuso.

Un caso particular de estas cláusulas “de destrucción masiva” son las que afectan a los impagos de las cuotas hipotecarias. Las estipulaciones de vencimiento anticipado en los préstamos hipotecarios fueron declaradas nulas por el Tribunal Supremo (en sentencia de marzo del 99), por considerar que eran contrarias a la ley (varias normas del Código Civil y artículos 127 y 135 de la Ley Hipotecaria). De esta forma se invalidaba la práctica bancaria habitual de resolver anticipadamente el préstamo ante el impago de algunas cuotas y reclamar judicialmente el total pendiente de pago (lo que lleva a que si el deudor quiere salvar su casa, tiene que afrontar unas cifras muy superiores a las de las cuotas que no ha podido pagar). Curiosamente, esta sentencia del Tribunal Supremo no tuvo mucha repercusión en la mass media, lo que nos hace pensar que los medios de comunicación comerciales tienen muy claro quiénes son sus señoritos (¿alguien sigue pensando que están al servicio del pueblo?). Pues bien, dicha sentencia no fue aceptada de buen grado por los lobbies de turno, que apretaron de cojones para legitimar el vencimiento anticipado en los préstamos hipotecarios, consiguiendo finalmente que la Ley de Enjuiciamiento Civil (artículo 693) recogiera una solución intermedia : Si el bien ejecutado fuese la vivienda familiar, el deudor podrá, por una sola vez, aun sin el consentimiento del acreedor, liberar el bien mediante la consignación de las cantidades expresadas en el párrafo anterior (cuotas vencidas y no pagadas más intereses de demora). Es decir, por lo menos se permite al deudor ponerse al día en las cuotas hipotecarias (jodido cuando estás en el paro), teniendo la oportunidad de salvar la vivienda de las manos de subasteros y demás aves de rapiña.

Peroooo… ¿quién informa a los deudores de los derechos que les corresponden por ley? (no todo el mundo está suscrito a OCU, por ejemplo). El banco no, desde luego. ¿Los juzgados?… bueno, algunos dejan caer algún parrafillo cuando comunican la demanda bancaria. Y poco más. La realidad es que no se le ha dado la suficiente publicidad al asunto, y muchos deudores que han sufrido el embargo ejecutivo podían haber salvado sus hogares de haber conocido el contenido del artículo 693 de la LEC. La conclusión es que vivimos en un estado de indefensión total en el que nuestros intereses son los últimos en tenerse en cuenta. Gobierno, grupos de presión, medios de comunicación, organismos de control… todos trabajan para el poder financiero, relegando al ciudadano al papel de esclavo-consumidor. Eso sí, con derecho a votar al próximo capataz en unos días específicos llamados “fiesta de la democracia”. Me despiporro…

Este post viene a ser un resumen de algunos textos del libro “Bancos, Banqueros, Bandidos”, de Josep Manuel Novoa. Este trabajo es del 2009 y no recoge las últimas (y más graves) tropelías del poder bancario, que son las que nos han terminado de rematar. Aun así, recomiendo su lectura para aprender cómo las entidades financieras perpetran sus negocios favoritos.


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