Camino de Santiago : vacaciones low-cost echándole mucho morro

Hace pocos días que he vuelto de realizar un tramo del camino norte del Camino de Santiago (mi maltrecha rodilla me ha obligado a abandonar en Santander…otra vez será), y no quería dejar de pasar la oportunidad de comentar ciertas prácticas por parte de algun@s “peregrin@s con la cara de cemento armado. Como ya sabréis, existen una serie de albergues públicos donde se paga un donativo voluntario por pernoctar y hacer uso de las instalaciones (yo por ejemplo dejaba cinco eurillos); los albergues privados son otra historia. Pues bien…las plazas son limitadas, y se asignan por orden de llegada (no puedes reservar por teléfono). Esto implica que la gente que madrugue y ande más rápido tendrá más posibilidades de personarse l@s primer@s en las puertas del albergue de turno…lo que genera una estresante competición veraniega entre peregrin@s por llegar antes que nadie. Pero mira tú por dónde…ciertos personajes (los casos que yo he conocido personalmente son de gente extranjera) recorrían una parte de la etapa, cogiendo un autobús en el primer sitio donde podían…y llegando antes que nadie al cotizado destino (pensemos en sitios turísticos como Ribadesella, Santillana del Mar…en los que las tarifas hoteleras en temporada alta no son precisamente bajas). Imaginad lo que supone andar durante 30 kms por zonas montañosas para llegar al albergue y no encontrar plaza porque dos matrimonios italianos han llegado antes que tú en un autocar con aire acondicionado (caso real). Y es que la picaresca no es patrimonio exclusivo de l@s españoles…
Ahí queda la idea para disfrutar de unas vacaciones low-cost echándole mucho morro y exponiéndote a las iras de l@s peregrin@s que juegan limpio. Ustedes mism@s…





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